sábado, 7 de mayo de 2011
Cara o cruz
Marché a firmar la paz conmigo mismo,
a rogarle al silencio que no grite,
a bailar en el borde de un abismo
que comienza y termina en este envite.
Trasnochador y avieso el corazón,
desde la noche al alba bien despierto;
sonámbulo al albur de la razón
fui poco más que arena en el desierto.
Jugador de ajedrez, con mucha calma,
y sabiéndome en manos de la suerte,
aposté a cara o cruz mi propia alma
bebiendo a grandes sorbos vida y muerte.
Y salió cruz. La suerte estaba echada:
perdí todo y gané tan solo nada.
Emilio Gómez
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1 comentario:
Aunque se pierda, siempre se gana algo: la experiencia. Y créeme: Es importante saber perder.
Un abrazo.
Gracias por compartir.
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