Todo nuevo.
El aire, la mochila,
los libros, los cuadernos...
los lápices que aguardan
para pintar mil sueños.
Primer día en la escuela.
Hambre y miedo.
Los zapatos gastados
y los sueños maltrechos.
Un agujero profundo
con mil desprecios.
Bajo el pantalón raído,
colorea la piel
un mal recuerdo .
Primer día en la escuela.
Soledad desde pequeño.
Casi todo huele a nuevo.
Pero algunos sentimientos
- incrustados en el alma-
se han hecho viejos.
Laura Caro
Un primer día de escuela con un final desolador. Bello poema.
ResponderBorrarHay comienzos que son duros y finales que también lo son en las escuelas... Es triste, pero es así.
ResponderBorrarUn abrazo enorme y agradecido, Marcos.
Los nervios afloran ese primer día y la decepción puede acusar el último.
ResponderBorrarUn besito Laura, y gracias Fernando por compartir sus poemas
Muchas gracias a ti por tener el detalle de acompañarme con tus palabras de aliento...
ResponderBorrarUn abrazo enorme, Darilea.
Laura, por intermedio de un amigo llegué a tu blog. Precioso y triste este poema del primer día de escuela.
ResponderBorrarTe felicito. Encontrarte es un ayazgo. Seguiré leyéndote.
Lillian
Muchas gracias, Lilian.
ResponderBorrarEres muy amable.
Abrazo miles para ti.
El primer día de escuela es como una aventura ante lo desconocido que atenaza el alma.
ResponderBorrarMe ha encantado tu poema tiene la frescura y el conocimiento de quien lo vive en cada curso.
Un cálido abrazo
Muchas gracias, Caty.
ResponderBorrarLa verdad es que cuando hablo de escuela en los poemas; todos los versos llevan mis vivencias en ella...
Un abrazo muy fuerte.