jueves, 30 de mayo de 2013

Comulgo




Tu cuerpo,

alfa de la luz del deseo,

omega de toda sombra de hastío

es un templo gótico,

una blanca aguja guiando mis labios

en el viaje al séptimo cielo.



Ante el que yo,

pecador de un solo pecado

me postro lleno de fe

en la dulce penitencia

de rezar la oración primera.



Que me acoja la eternidad

en su cálido seno

si esa es la salvación prometida,

pues yo, feligrés de una sola iglesia,

con pasión comulgo

en el altar de tu amor sagrado.



Tomás Soler Borja


4 comentarios:

  1. Muy hermoso poema. Saludos desde EEUU.

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  2. Muchas gracias, Noris.

    Saludos de vuelta desde España.

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  3. Con palabras así... no hay fe que se cuestione. Se cree, sin más.

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  4. Muchas gracias, Magda.

    Besos.

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