Mi amor no es amor de una feria
ni de un día ennoblecido.
No es amor de domingo
ni es amor del olvido.
Mi amor prende en los arrabales
y quiebros de la memoria.
Como fruta lozana se estremece en tus manos
y gira hacia tu boca su lado más humano.
Mi amor no se abandona al gusto de la sal y del delirio
se inunda en un diluvio de lluvia y de silencio.
Mi amor apenas sabe de tus ojos y tu piel,
apenas sabe de noches y de magias,
pero sabe el camino que lleva hasta tu aliento
y allí nace sediento de tu sangre y de tu adviento.
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