miércoles, 30 de abril de 2008

AL VIENTO TAMPOCO LE GUSTA QUE LA MUERTE SE PASE LA VIDA EN LAS IMPRENTAS

AL VIENTO TAMPOCO LE GUSTA QUE LA MUERTE SE PASE LA VIDA EN LAS IMPRENTAS poema de Sonia Fides




Al abrir el periódico compruebo
que continúa prestándole demasiada atención a la muerte.

En las páginas que acogen las noticias de mi ciudad
leo que un hipotético asesino en serie
ha mutilado a la Presidenta de mi Comunidad Autónoma.

No he acabado de leer todos los escabrosos detalles,
porque al viento tampoco le gusta que la muerte
se pase la vida en la imprentas
y me ha llevado directamente a la página
en la que un periodista de elite me cuenta
que una gran editorial sacará esta misma semana
un millón de ejemplares de una novela en cuyo título
se habla de un ángel que le salió juguetón al tipo.

Ante tamaña barbaridad
quisiera echarme la manos a la cabeza,
pero no se puede presumir de ser una mujer de hielo
si después van a perderse en público las formas,
así que me callo
mientras en mi cabeza resuelvo el asesinato
más comentado en el día de hoy
y sonrío al constatar que hasta en el ámbito literario,
los ángeles no dudan en abusar del poder
si alguien en un despacho comete la imprudencia
de otorgarles la mayoría absoluta.

Julieta Venegas - Me voy

lunes, 28 de abril de 2008

Carpe Noctem

CARPE NOCTEM de Ana Muñoz





Carpe noctem, dicen.
Y ellas hacen la vendimia y venden sus pezones como uvas. Y las lunas se les clavan en sus ojos de esquirlas y lamen la sangre que cae de sus anhelos tan
l e n t a m e n t e.
Quien juega con fuego, dicen.
Y a ellas no les importa quemarse saltando una tras otra hoguera.
Saben que la mujer es de noche y el hombre es de día.
Saben que la mujer es húmeda y fría y que se hacen espuma de mar sus deseos.
Saben que no son brujas y por eso enseñan todo el polvo que guardan en sus camas y esconden escobas. Escobas que hacen volar, dicen. Escobas que son pelos de coño muy rizados, como pasados por fuego.
Os cortaremos las alas, dicen.
Y ellas ríen con su cuerpo vendido. Porque son ángeles del diablo, cuerpo vendido y alma vendida. Epístolas de sello rojo.
Y vuelan con el pecado de la lujuria y una virtud de luna creciente.
Y ellas vuelan y vuelan, las prostitutas del hambre, con el deseo entre las piernas y una promesa de dormir siempre sucias. Y vuelan. Y hacen la vendimia de sus pechos y escancian el vino como fruta madura que también es pecado y toda la espuma de su sangre derramada. Y mar. Porque es de noche. Y sólo de día, carpe diem, los hombres secos y calientes como los desiertos que atraviesa la mente serán capaces de cortarles las alas o fundírselas en un gemido, como hiciera Ícaro.
Los hombres son sólo hombres. Y desde el templo de Apolo las prostitutas del hambre les ofrecen sus alas para la noche, sólo para la noche.

Yo te soñe una tarde

YO TE SOÑÉ UNA TARDE de Pablo Neruda

Mujer, hecha de todas mis ficciones reunidas
has vibrado en mis nervios como una realeza
llorando en los senderos de la ilusión perdida
siempre he sentido el roce de tu ignota belleza.

Marchitando mis sueños y mis buenas quimeras
te he forjado a pedazos celestes y carnales
como un resurgimiento, como una primavera
en la selva de tantos estúpidos ideales.

He soñado tu carne divina y perfumada
en medio de un morboso torturar de mi ser,
y aunque eres imprecisa, sé como eres, amada,
ficción hecha realeza en carne de mujer.

Yo te miro en los ojos de todas las mujeres,
te miro pero nunca te he podido encontrar
y hay en el desencanto el encanto de que eres,
o que serás más bella que una mujer vulgar...

Te sentirán mis sueños eternamente mía
brotando de la bruma de todas mis tristezas
como germinadora de raras alegrías
que avivarán la llama de tu ignota belleza.

domingo, 27 de abril de 2008

INFORMACIÓN

Queridos amigos a partir de ahora este blog lo voy a dedicar casi en exclusividad a poemas, música y demás ajenos a mi, o sea que no pondré cosas mías...esas estarán casi siempre en los otros blogs ...el que lleva mi nombre y estravagariosiglo21.

Besos y abrazos

Prepararé café

Poema de Francisco Peco Dobato


Prepararé café
si tienes tiempo.
Afuera, la calle todavía
no ha cogido ritmo,
y lo que tu piensas
y yo pienso, ya
no tiene razón de ser.
Todo lo que no dices
y que yo intuyo, todo
lo que me has mentido
y no he querido creer.
Al finál, poco queda de nosotros.
Aquello que fuímos un día:
La novedad del cuerpo,
aquellas ganas de gustar...
la pupila dilatada por el deseo...
Es ya, otra fotografía de un álbum
que no queremos abrir.
La comodidad de tus años,
la intensidad de los míos.
Imaginaciones perdidas,
acribilladas por el día a día.
Ese adios constante.........
Entonces:
Nada tan hermoso
como una despedida digna
o dejar, a medias
la ventana abierta,
mientras espero que....
el aire de tu naturaleza cambie
y llame renovado,
otra vez a mi puerta.

sábado, 26 de abril de 2008

Asunción de ti

ASUNCIÓN DE TI de Mario Benedetti

1
Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tú detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mí.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.

Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco de ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve riesgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.

2
Hemos llegado al crepúsculo neutro
donde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.

3
Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eres.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora, esta paz ahora.
Ahora puede venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá para vivir cualquier huida
y el momento de la espuma y el sol
que aquí permanecieron.
Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hasta mí.