jueves, 11 de septiembre de 2008
Porque se parte la noche...
PORQUE se parte la noche en diez pedazos
Y sobre tu hogar de leche
-delicado asilo de su hambre-
Una boca allá arriba te arroja besos
Porque diez veces su llanto te amanece
Y precipitando sus labios ciegos a tus pechos
Su necesidad a oscuras te va tragando
Porque mientras tu vientre como el mar le mece
Él succiona el nocturno cielo de tus algas
Hasta quedar arrebujado
En el rojo aullido de tus pezones
Con el recuerdo en un sueño
De lo que le has dado
Entonces tus senos caen
Como murciélagos dormidos
Hasta que la noche lentamente
Va cediendo
Nuria Ruiz de Viñaspre
lunes, 8 de septiembre de 2008
Carta de amor
No es fácil expresar lo que has cambiado.
Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos
en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.
No fue eso. Dormí: una serpiente
como una roca entre las rocas hiende
el intervalo del invierno blanco,
cual mis vecinos, nunca disfrutando
del millón de mejillas cinceladas
que a cada instante para fundir se alzan
las mías de basalto. Como ángeles
que lloran por la gente tonta hacen
lágrimas que se congelan. Los muertos
tenían yelmos helados. No les creo.
Me dormí como un dedo curvo yace.
Lo primero que vi fue puro aire
y gotas que se alzaban de un rocío
límpidas como espíritus. y miro
densas y mudas piedras en tomo a mí,
sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me engañaste, eras transparente.
Árbol y piedra nítidos, sin sombras.
Mi dedo, cual cristal de luz sonora.
Yo florecía como rama en marzo:
una pierna y un brazo y otro brazo.
De piedra a nube iba yo ascendiendo.
A una especie de dios ya me asemejo,
hiende el aire la veste de mi alma
cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.
Sylvia Plath
sábado, 6 de septiembre de 2008
CUERPO DE LA MUJER
...Tántalo en fugitiva fuente de oro
Quevedo
Cuerpo de la mujer, río de oro
donde, hundidos los brazos, recibimos
un relámpago azul, unos racimos
de luz rasgada en un frondor de oro.
Cuerpo de la mujer o mar de oro
donde, amando las manos, no sabemos,
si los senos son olas, si son remos
los brazos, si son alas solas de oro...
Cuerpo de la mujer, fuente de llanto
donde, después de tanta luz, de tanto
tacto sutil, de Tántalo es la pena.
Suena la soledad de Dios. Sentimos
la soledad de dos. Y una cadena
que no suena, ancla en Dios almas y limos.
Blas de Otero
viernes, 5 de septiembre de 2008
LLEGA, TOCA, LÁRGATE
Es inútil, le dije.
Escribir.
Escribir es inútil.
Ya, me contestó.
Ya lo estaba yo pensando
el otro día.
¿Y a qué conclusión llegaste?
Pues eso. Lo que dices
tú. Que carece por completo
de sentido.
Sólo que...; bueno,
también poner ladrillos
es inútil.
Sirve para construir casas...,
y paredes. Paredones, también.
Quizá se trate de eso.
¿De qué?
Un oficio, joder, un
oficio. Ni más ni menos
que un oficio.
¿Como decía Pavese?
No, como Pavese no. Como ese músico
de jazz. ¿Te acuerdas?
Freddie Green.
Llega, toca, lárgate.
Roger Wolfe
jueves, 4 de septiembre de 2008
FRONTERA
La única frontera que reconozco
la forman las babas del mar,
la aguamarina sobre la arena,
que va y viene,
que siente la ausencia de la Luna
y el calor del viento.
Y es frontera indefinida,
perdida en bucles efímeros,
en centellas salinas,
en dorados convertidos en pardos,
en húmedos que son mojados y
al instante
ya ni eso,
ya son secos trocitos nacarados
de vulva de mar.
Y nunca sé si estoy aquí o allí,
o si quiero cruzarla o no,
pero ando descalzo buscando jugar con ella
para que no me atrape,
pero dejándome mojar los pies.
Y no es frontera porque separe,
nunca pienso en restar,
es frontera porque allí se hace de noche
y no cesa el rumor,
y aunque esté solo o me rodee la gente,
no cesa el rumor,
y cada vez que pierdo la mirada entre los añiles del horizonte,
no cesa el rumor.
Puedo escucharlos cantar,
puedo sentir sus saltos sobre el albero del desierto,
puedo verlos mirar hacia aquí
con los ojos llenos de esperanza,
arrojo en la saliva la hiel de la incomprensión
que mancha sus labios
y los míos.
La piedra habla,
dice el chamán,
señala el tiempo entre las rendijas de las montañas,
es mucho tiempo,
millones de años, quizás ciento cincuenta millones,
cuando se seque el mar
y desaparezca la frontera,
pero entonces será tarde,
les oigo susurrar,
y ya no habrá ninguna mirada sobre este mundo,
ninguna,
capaz de conmover.
Esteban Gutiérrez Gómez
martes, 2 de septiembre de 2008
EL OTOÑO SE ACERCA
El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.
Ángel González
lunes, 1 de septiembre de 2008
DESTINO ALEGRE
Nos han abandonado en medio del camino.
Entre la luz íbamos ciegos.
Somos aves de paso, nubes altas de estío,
vagabundos eternos.
Mala gente que pasa cantando por los campos.
Aunque el camino es áspero y son duros los tiempos,
cantamos con el alma. Y no hay un hombre solo
que comprenda la viva razón del canto nuestro.
Vivimos y morimos muertes y vidas de otros.
Sobre nuestras espaldas pesan mucho los muertos.
Su hondo grito nos pide que muramos un poco,
como murieron todos ellos,
que vivamos deprisa, quemando locamente
la vida que ellos no vivieron.
Ríos furiosos, ríos turbios, ríos veloces,
(Pero nadie nos mide lo hondo, sino lo estrecho.)
Mordemos las orillas, derribamos los puentes.
Dicen que vamos ciegos.
Pero vivimos. Llevan nuestras ,aguas la esencia
de las muertes y vidas de vivos y de muertos.
Ya veis si es bien alegre saber a ciencia cierta
que hemos nacido para esto.
José Hierro
Suscribirse a:
Entradas (Atom)