jueves, 30 de octubre de 2008

CONTRA LA NOCHE SIN CUERPO




Contra la noche sin cuerpo
se desgarra y se abraza
la pena sola.

Negro pensar y encendida semilla
pena de fuego amargo y agua dulce
la pena en guerra.

Claridad de latidos secretos
planta de talle transparente
vela la pena.

Calla en el día canta en la noche
habla conmigo y habla sola
alegre pena.

Ojos de sed pechos de sal
entra en mi cama y entra en mi sueño
amarga pena.

Bebe mi sangre la pena pájaro
puebla la espera mata la noche
la pena viva.

Sortija de la ausencia
girasol de la espera y amor en vela
torre de pena.

Contra la noche la sed y la ausencia
gran puñado de vida
fuente de pena.





Octavio Paz



miércoles, 29 de octubre de 2008

CREACIÓN




Estoy vivo y he sorprendido las estrellas en el alba.
Mi compañera continúa durmiendo y lo ignora.
Mis compañeros duermen todos. La clara jornada
se me revela más limpia que los rostros aletargados.

A distancia, pasa un viejo, camino del trabajo
o a gozar la mañana. No somos distintos,
idéntica claridad respiramos los dos
y fumamos tranquilos para engañar el hambre.
También el cuerpo del viejo debería ser sano
y vibrante -ante la mañana, debería estar desnudo.

Esta mañana la vida se desliza por el agua
y el sol: alrededor está el fulgor del agua
siempre joven; los cuerpos de todos quedarán al
descubierto.
Estarán el sol radiante y la rudeza del mar abierto
y la tosca fatiga que debilita bajo el sol,
y la inmovilidad. Estará la compañera
-un secreto de cuerpos. Cada cual hará sentir su
voz.
No hay voz que quiebre el silencio del agua
bajo el alba. Y ni siquiera nada que se estremezca
bajo el cielo. Sólo una tibieza que diluye las estrellas.
Estremece sentir la mañana que vibre,
virgen, como si nadie estuviese despierto.

Versión de Carles José i Solsora


Cesar Pavese



martes, 28 de octubre de 2008

CÓMO SE ABRÍA EL CUERPO DEL AMOR HERIDO...




Cómo se abría el cuerpo del amor herido
como si fuera un pájaro de fuego
que entre las manos ciegas se incendiara.

No supe el límite.

Las aguas
podían descender de tu cintura
hasta el terrible borde de la sed,
las aguas.


José Valente


DESNUDA




Desnuda eres tan simple como una de tus manos:
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente.
Tienes líneas de luna, caminos de manzana.
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba:
tienes enredaderas y estrellas en el pelo.
Desnuda eres redonda y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas:
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.



Pablo Neruda



domingo, 26 de octubre de 2008

Hay un hombre muerto



Hay un hombre muerto que habita un lago,
en su mirada guarda los posos de la lluvia.

Naufraga de nuevo todas las noches
y en el fondo del agua
los limos le abrazan
como si sus caricias
tuvieran todavía rastros de su vida.

Fernando Sarría


Nada de mis manos tendrá tu piel…





Nada de mis manos tendrá tu piel…

Acaso he conducido la noche hacia el páramo,
los surcos de mi vida traen viejas carreteras conocidas,
la ebriedad de los atardeceres
pueden deambular entre los dos
para que el silencio dote de significado a este océano marino.

Cuando el otoño se pronuncia en mí
sabe en donde derrotarme,
me muerde en el alma
con sus dientes de olvido
o esa lluvia fina de días
que cala hasta el tuétano.

Nunca he sido un héroe,
ni siquiera he dejado de ser un hombre gris,
aunque por ti haya quebrado algún relámpago
y me haya expuesto a ser vencido
por una nueva desolación.


Fernando Sarría


sábado, 25 de octubre de 2008

LLEGAR A TI...




Llegar a ti, entonces, es buscar
la voz de un niño entre las multitud,
recoger el miedo interminable
que origina un viento nocturno,
iluminar el amor con una lámpara
de primitivo y de dulce aceite,
tocar con los dedos un pájaro de azúcar
que besa el cuello de las mujeres,
limitar la invasión de la nieve
que llega con sus armaduras de frío
y verte tranquilo y reposado
quemando el intacto silencio.



Oscar Acosta