viernes, 30 de enero de 2009

CUANDO PERDIDA VAGO...




Cuando perdida vago entre sombrías
piedras sin luz y sin admiración
llego arrepentida a tu mansión,
a tus secretas y hondas galerías

donde me espera lo que me ofrecías.
Allí encuentro tu luz y tu pasión,
allí comprendo sin superstición
que me llenas de dicha y de agonías.

Quien no me sigue allí me perderá..
Quien no me busca allí no arrancará.
una sola respuesta de mis labios.

En tus rosales de oro, está el futuro,
lo que veneraré, lo que es más puro
porque tus pensamientos son los sabios.



Silvina Ocampo


jueves, 29 de enero de 2009

BITÁCORA




No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.


Cristina Peri Rossi


miércoles, 28 de enero de 2009

M. Husson





Monsieur Husson era un comunista redomado y pertinaz.
Llevaba grandes bigotes y gorra de visera,
viejo y encorvado, tenía una voz recia como torrente de piedras.
Ah, monsieur, vous savez? era el principio de una larga conversación
Había sido perseguido por los nazis y cazado como un conejo
pero sobrevivió en aquel Paris en blanco y negro.
Y ahora languidecía en una chambre sin váter ni cocina,
sólo un pequeño hornillo de gas
y los recuerdos.
Y era feliz.
Monsieur Husson hablaba horas y horas de la democracia,
de los republicanos españoles que liberaron París
¡Ah, aquellos valientes antifascistas!
Yo tenía escasamente dieciocho años
-tal vez dieciséis-
y le escuchaba sin pestañear.
Fumaba en pipa Monsieur Husson
y aquel olor de tabaco perfumado
nunca se ha ido de mi recuerdo.
París, años sesenta del siglo XX, ciudad perfumada y libre.
La dolce vita, Brigitte Bardot...mis tardes eran eternas en los cines de barrio
Y allí sentaba las bases de mi libertad,
de mi pequeña libertad descubierta en un seno de mujer,
en el beso de una pareja en el metro
en el humo de la pipa de Monsieur Husson.
Al volver, España permanecía en silencio.
Yo permanecía en silencio...


Miguel Ángel Yusta


martes, 27 de enero de 2009

LA PALABRA NOCHE NO ES MÁS QUE UN ARCAÍSMO AL QUE DISFRUTAN HOSTIGANDO LAS FAROLAS




LA PALABRA NOCHE NO ES MÁS QUE UN ARCAÍSMO
AL QUE DISFRUTAN HOSTIGANDO LAS FAROLAS




Cúbreme bien los ojos
con un paño muy suave,
que la oscuridad se siente útil
ahora que la palabra noche
no es más que un arcaísmo
al que disfrutan hostigando las farolas.



Átame las manos
pero no como si se tratara de un castigo.



Ábreme las piernas
pero como si fuera la reacción lógica
a la palabra amor,
no improvises.


Enséñale a la cama su verdadero oficio,
dónde acaba su trabajo
y comienza el nuestro.



Sonia Fides



lunes, 26 de enero de 2009

Enhébrame a la muerte del ocaso




Enhébrame a la muerte del ocaso,
Se la noche espesa,
la mano trenzadora de Penelope,
el sabio río por donde se escapen mis palabras,
la llaga, la levadura,
el sarmiento herido por el rayo.
Se la dudosa daga,
la dulce dicha,
el ardiente saludo de una boca,
la silenciosa felación,
la rima de un poema,
el canto sin pudor,
la ocarina de viento en mis oídos.
Se violenta, incruenta,
celosa y libertina,
apura lo que nos queda de esta última noche
porque anda sembrada de incertidumbres
y vuelan como el fuego los presagios.


Fernando Sarría


domingo, 25 de enero de 2009

Cuando pase la tempestad




Cuando pase la tempestad

quedarán sedimentos impolutos de tu cuerpo desmigajado,

yo habré sido acaso el huracán después de beber los vientos por ti

aunque el vómito y la náusea dulce me hayan acomplejado por completo.

Se habrán evaluado ya los daños

cuando descubran que tu muerte sobrevino por la lluvia,

como la muerte de todos los demás hombres salvo uno,

cuando tu autopsia revele que caíste por la ebriedad,

que te abandonaste a la obsesión por los viejos placeres prohibidos.



Sabes bien que es la alergia al polvo,

a los ácaros, han dicho en ocasiones,

y que nada tiene que ver con la lluvia

con el agua cayendo y llenándolo todo.

Dicen que se eleva de los suelos la muerte en vida,

las partículas elementales convertidas en insectos

con aguijones diminutos capaces de matar

a través de un orificio minúsculo alimentado de las vísperas

de los días de tormenta y los diluvios de nuestro siglo.

Todo aquello traerá la lluvia,

te lo dije o no te lo dije,

para todo aquello debíais prepararos;

dejaba mis vasos a la espera de tu sed

pero no supiste hacerte a la catástrofe.



Yo sobreviví

y eso que los dos

bebimos la misma lluvia.

Sabíamos en aquel tiempo

que no había otra cosa que llevarnos a la boca.



Bebimos la misma lluvia

pero a ti se te llevó la corriente

y un amasijo de barro te paralizó el corazón.





Almudena Vidorreta

de su libro "Algunos hombres insaciables"


viernes, 23 de enero de 2009

Acércate despacio



No hay noticias en el miedo
pero al final es el miedo
el que te ahoga.

Anne Sexton


Acércate despacio,

dibújame en la arena un corazón,

trae entre tus dedos esa caricia,

sé que es para mí,

toma la mía,

hace una eternidad que te la guardo,

mírame en lo apenas de esta tarde de frío,

cuando todavía el sol sabe de tu silencio

y te hace nombrarme

como si nunca fuéramos a distanciarnos.

Es cierto que hemos perdido

¿pero cuando pensamos que era nuestra la victoria?,

Estamos como al principio,

tú, yo y el océano,

vistiendo de miedos

este tiempo de dudas

y estos sencillos versos,

dejados aquí,

en el vértigo

de un día de invierno.


Fernando Sarría