jueves, 23 de septiembre de 2010
MI HIJO QUERÍA SER MAGO…
Mi hijo quería ser mago
Quería irse de casa
Para ser aprendiz de mago
Quería creer en la magia
Como se cree en la mañana
Cuando abrimos los ojos
Ahora mi hijo / sin embargo
Baja a la plaza
Y mira al día
Como un caballo blanco
Que da vueltas en la plaza
Una sonrisa
Una mirada
Delata en sus ojos
El gesto de un hombre
Que comparte cómplice
La coartada de los cuentos
Y no cree ya en la magia
Ya no cree en el cuervo
En cuya pupila
Somos tan sólo dos hombres en la plaza
Mi hijo aún
Ignora la magia
Que lo trajo al mundo
Como una chispa entre los labios
De su madre
Ignora la magia / la gracia de la amistad
Del consejo que llega a los labios
Como un cigarro
Como un porro que rula
De mano en mano
Ignora la magia
De la música
Del trabajo acompasado
Ignora
Que hay que tener los ojos
Las manos y la boca
Dispuestos para la voz
Abiertos a la verdad
Como la plaza se abre al horizonte
De sierras y cielos
Desconoce
La magia del instante
En que salta una rana y rompe
Los cielos del agua
No conoce
La puntada
El eje del momento
De la puerta entreabierta
En la casa que gira
En el bosque de los cuentos
Desde donde ahora le escribo.
Carlos Bozalongo
miércoles, 22 de septiembre de 2010
AHORA QUE YA SABEMOS
Ahora que ya sabemos
Que el bosque es necesario
Que es precisa la hoja
Que es necesaria la manzana
Ahora que ya sabemos
Que el dinero no alimenta
Ahora que ya sabemos que el trabajo
No es lo mismo que el oficio
Ahora que ya sabemos
Quién se queda el beneficio
Ahora que ya sabemos que los vampiros
Ven su rostro en los espejos y toman
El sol sin vergüenza
En paraísos fiscales
Ahora que ya sabemos que los pobres
Heredarán las deudas
Ahora que ya sabemos que es tan fácil
Creer en el mal de ojo como en las advertencias
De las autoridades sanitarias
Ahora que ya sabemos
Que los frentes populares
No pueden ganar unas elecciones
Sin que todo acabe
Pareciendo un accidente
Ahora que ya sabemos que los reyes
No son nuestros padres
Ni los padres de nuestros vecinos
Ahora que ya sabemos
Que el gobierno no quiere
Que los profesores hablemos
En exceso en nuestras clases
Ahora que ya sabemos que el hombre
Puede ser criado intensivamente
Gracias a los modernos
Barrios residenciales
Ahora que ya sabemos
Que Madre Patria
Son dos palabras
Irreconciliables
Ahora que ya sabemos cómo hacer
Que el deseo mate
Más que el deber cumplido
Ahora que ya sabemos
Que un crucifijo en la pared
Es un recordatorio / una amenaza para el que quiera
Montar el Cristo
Ahora que ya sabemos lo que espera
Al que desbarata los puestos del mercado
Ahora que ya sabemos
Que la Tierra tiene
Más colores que el mejor de los cielos
Ahora que ya sabemos
Dónde vive Dios
Ahora que conocemos
Dónde están las llaves de su casa
Ahora que ya sabemos que están hechas
De carbono
De hidrógeno y de oxígeno
Ahora que ya supimos
Lo que es el terror
Ahora que ya sabemos
Que es necesaria la hoja / que es precisa la manzana
Que la verdad es necesaria
Cuando la mentira
Ha perdido su valor
Que nos hace falta la poesía
Ahora sabemos
Lo que tú y yo hacemos en el bosque.
Carlos Bozalongo
martes, 21 de septiembre de 2010
EPÍLOGO
(Para la obra de Rolando Mix Río de Amor)
De / para / con Rolando
Més fort que la mort és l'amor
Porque el amor también
Tiene uñas labios heridas
Porque persigo un cuerpo interrogante
Porque más allá de los límites
Borrosos de mis dedos
La carne azul del mundo está llamando
Porque para que yo fuera he sido
Multitudes vertidas en torrente
Porque para que vaya a ser
He de encontrar mi cauce en el tumulto
Porque para llegar crucé tantos ríos
Crucé un río azul
De lágrimas que abrió mis ojos
Un blanco caudal de leche sagrada
Una roja ola de sangre
Derramada de cuna en cuna
Porque pongo en juego la vida
Cada vez que muero y apuro
La copa de tu cuerpo hasta las heces
Porque amo todo lo que con la sangre
Entra o sale
Amo la cifra de tu cuerpo
Que te donó la madre
La traza de los pasos de tu danza
Sobre la tierra fértil
La letra dura la pisada
Del hombre en la carne del tiempo
Los remolinos ácidos
De la memoria
Porque he probado tu sabor
Porque tu piel está en mis dedos
Porque tendrá tus ojos
Mi cuerpo renacido
Porque tus manos serán alas
Para esta larva empecinada
Porque está ya en mí tu sabor
Está en mi lengua
Porque río de amor
Porque todos reímos
Ante el cadáver del mundo
Porque reímos hasta la raíz
Última hasta el nacedero
Porque amo la vida incluso en la muerte
Porque soy mix soy mezcla arrebatada
Por tu cuerpo o el mío por
La sangre y la leche en que hemos fermentado
Porque ya no soy pero he de ser
Amo, muero, escribo
Ólvega, invierno de 2003
Carlos Bozalongo
lunes, 20 de septiembre de 2010
ORACIÓN
Madre nuestra
que estás en las aguas,
que estás en la tierra roja,
que estás en el fuego de las entrañas
y en el aire preñado de cada tarde.
Escribo cada día
con la esperanza
de bendecir tu nombre,
tu nombre y tu enigma
que, como el aliento,
contiene todos los nombres conocidos
y todos los nombres desconocidos;
tu nombre, que he olvidado,
pero que deshojo
cada noche
como una flor nocturna.
Vuelva a nosotros
la Tierra sin reinos
donde una vez la humanidad fue niña.
Hágase tu voluntad,
que une raíces, tallos y hojas
y enhebra con un hilo de sangre
a vivientes y no vivientes;
pero deshágase la mentira,
que arranca y niega,
pedazo a pedazo, nuestra leve
existencia.
Danos hoy,
aunque nunca haya sido nuestro,
el pan de cada día,
así como la encina o la espiga
prodigan sus frutos con la sabiduría
de quien sabe que tan sólo
se posee aquello que se da.
Y aliméntanos también con tu
palabra,
que recrea, recompone y pare,
cada mañana,
la carne azul del mundo.
Perdónanos nuestra ignorancia
porque, cuando pedimos libertad,
debimos haber reclamado justicia.
No nos dejes confundir
la limpieza con la muerte
y líbranos del olvido.
AMÉN.
Carlos Bozalongo
domingo, 19 de septiembre de 2010
Cuando muera
Cuando muera, yo sé que más pronto que tarde,
pero ignorando la mano que me llevare a ese portal,
encomiendo mi última voluntad al portador de la sangre
que en mis venas, de iguales apellidos, también arde.
Más orquesta que una caja cerrada yo no quiero
ni velatorio de lágrimas en mi última laguna.
Flores las justas y acuérdense que nunca me gustó
arrancar la vida de una flor para adornar lidia alguna.
Las rosas blancas siempre para mi madre reservé
y nunca su elección fue casualidad bajo mi ojo:
Inmaculada y eterna Ella en su camino, jamás osé
manchar siquiera su recuerdo con mi pasión de rojo.
No me lloren ni digan que fui buena,
tampoco aseguren que quedo en paz,
sólo yo sé de mi calvario y mi pena
y de tantos días que me costó caminar.
Plañideras no consientan en mi entierro
ni gachones que lleguen a lucirse vean mi cara.
Cuiden de mi perra y de mi perro
esa noche. No les digan que me fui sin ellos.
Pueden recordarme ahondando en mis escritos,
no me crean sola o abandonada al hacerlo,
¡No me gustaron de hipocresía los teatritos
ni aquellos que el culo vinieron a lamerlo!
Todo lo que dejo aquí es menos de lo esperado.
Y mi Boscán será mi hermano, jamás lo he dudado,
todos mis versos y palabras yo los cedo a su cuidado.
Quémenme. Tanto dolor sólo el fuego puede matarlo.
He de caminar, muerta, primero el Infierno
para después, purificada, el verso en Ella, atarlo.
Digan en mi despedida que tuve un invierno
de alma desde que mi madre partió con premura
y que sólo me mantenía erguida en mi averno
el despiste perpetuo de mi hermano y su ternura.
Cuando me digan “hasta luego”, adornen con melodía.
Si el reencuentro se da con “mi inmortal”, y así lo espero,
no encontrarán mejores acordes que los de esta sinfonía.
Y no lloren, en esta justa todos caemos
y nunca devota de vida me confesé.
Lo importante, que nos llevaremos,
es el gran amor que, aun herido de muerte, os regalé.
Porque a todos os quise, a mi manera,
y de todos algo grande en mi alma guardé.
Y ahora, que me aguarda nueva vereda,
porto en el espíritu vuestro querer.
No me lloréis,
el amor inmortal es.
Y yo,
ante todo,
os amé.
Verónica Victoria Romero Reyes
sábado, 18 de septiembre de 2010
Más que abierta, viva
Hoy la herida más que abierta está viva
y en los dedos traba ignoracia para que obvie
la métrica y su cuidado. En su reino ¡Qué altiva!
No me gustó jamás el protocolo anticuado
con el que afinan tontas trompetas de alabanza
ni placer me supuso el alarde continuado
cuando ahora trócase en amiga lanza.
En el cielo siempre satélite el mismo
que da cobijo a los enamorados de un día.
¡Oh amor fatuo que no puedes seguir el ritmo
de un solsticio de amor en cercana lejanía!
Ya sé por qué portamos este estigma,
la herida abierta es sólo la cubierta
del brazo verdugo que la vuelve un enigma.
Mas me supongo yo,
perdonen mi evasiva,
que si la herida se abre,
la sangre fluye… viva.
¡Y en eso ando! Fregando borbotones
que han manchado mi suelo,
enormemente, con carmesines goterones.
Dudo si mi vena vendar o mi suelo pulir.
¿Es más relevante crecer que sobrevivir?
En verdad qué tristeza que me ahoga.
Busco consulo en anónimas voces.
¿Es hora de buscarme ya la soga
o permito que me sigan dando coces?
Verónica Victoria Romero Reyes
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