viernes, 10 de mayo de 2013

Llueven




                                                   Llueven        
 labios partidos,

qué triste es
ver llover  




José Gabarre

jueves, 9 de mayo de 2013

PROGROMS




Cae la cera sumisa del cuerpo
que la llama desnuda
con su dolor azul aquilatado.

Vírgenes holocaustos,
en la urgencia de los metales,
seducen ebrias cicatrices, flor
del espanto,
azucenas que mellan la carne judía
- grasa cruel que enciende
un romano-
mientras María llora
los Domingos

Salmos amortajados
                    para las amapolas
vestidas por la brasa
en los hornos,
                      líquido amniótico
dora versículos del Talmud

En el llanto calvo de Varsovia
nieva sobre escolleras de quietud

con minerales ocultos que blasfeman
por la barba de luz del Maestro alemán

flores humilladas
enfureciendo las esquinas,
y es que las mandrágoras continuaban
su promiscuidad.
Cuando el hambre de las yeguas
tragó la perla de sus sexos orinados,
creían en las quemaduras azules
tan ebrias de amantes, que
se desgajan en altos tallos de _______



La carne malva en las esquinas

llora oraciones en los márgenes
del gueto,
exilio de la mujer que recoge sus pechos
labios - semen
                          Junto a la canción - cuna de Varsovia



José Gabarre

 
 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Cuenta las cápsulas,




                 Cuenta las capsulas,

                               una - verde, dos - marrón,...hasta diecisiete
          (años)
           y llegarás hasta el uno, el número de Dios

           Responderás que nada, “no me digas que allá
                     afuera hay vida” que
       
             ni el sexo cabe ya en la dirección apropiada, ni el asco
             en el estómago


           cuando sea un submarino “ven a visitarme” 


José Gabarre

martes, 7 de mayo de 2013

[ THE SINGING]







  Sobre una copa de Gin Tonic, Peter Pan
se arranca un monólogo


     barbitúricos a las 11:30, esnifar en la consulta
(recuerde la buena educación:) y por favor, hoy me quede sin el insomnio

   alguien utiliza esta ciudad para esnifarse el tic-tac
de sus zapatos,     
                         cocaína o Dostoievski

             con el rigor del refrigerador en un vaso
de vodka

 el orgullo se sostiene "en acera en acera",

                       una vida encapsulada en
 [pretérito imperfecto]

Código Postal: un abre latas cerocero
cuchillas de afeitar veintidós



José Gabarre

lunes, 6 de mayo de 2013

Close to me





                     

                                                                 “all the chidren are insane”
                                                                                                    jim morrison


    La noche busca sus úteros debajo de las calles,
quemaduras azules
                                 para el regreso del muchacho
eléctrico.

   En el acorde la erección de Père-Lachaise,
la de amamantar a niños enfermos
que suben en manadas,

a la espera de ser aniquilado en el cenicero de
la mujer caníbal
          - blancas prostitutas castigan lunas abolladas-
con un verso de Keats
                       pegado a su pinta-labios.          



José Gabarre

domingo, 5 de mayo de 2013

Semana dedicada a José Gabarre




Arena





Tenía manos de desierto, y dejó perder un cuerpo entre los dedos…. Grano a grano empezó a disolverse por la punta del pie, mas apenas le dio importancia. Acariciaba levemente con tacto rugoso, pero nunca supo que esa dureza estaba en sus propias manos. Intentaba apresar las formas de una piel que se deshacía bajo su tacto apremiante. Siguió por el muslo y tan solo quedó aire cuando la carne se perdió bajo su roce. Ignorante, pretendió aprehender un cuerpo que poco a poco se componía de nada. Con los ojos cerrados, pensaba dibujar cada poro, cuando tan solo era polvo lo que rozaban sus palmas. El talle amoldado a su caricia; el busto, copa perfecta para su mano. El cuello, línea delgada delimitando fronteras. Era un nómada errante a punto de sumergirse en el oasis de un beso. En aquel instante abrió los ojos… tan solo tenía un puñado de arena a sus pies, que fue barrido por el viento. 


Magda Robles