jueves, 16 de abril de 2009

PROBLEMAS DE GEOGRAFÍA PERSONAL





Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.
Nunca se despedirme de ti, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.
Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.



Luis García Montero


3 comentarios:

Laura dijo...

Me he sentido exactamente así en muchas despedidas.

Laura

Tesa dijo...

Un poema maravilloso, con muchas lecturas. El talento y la sensibilidad de García Montero me conmueven.

Gracias, Fernando, por traer este poema que no conocía.

Besos,

Anónimo dijo...

La mejor forma de despedirse siempre fue y será con un beso