lunes, 26 de junio de 2017

Iglú blanco sobre fondo blanco




Existiría la creencia de que los esquimales tienen más de veinte palabras distintas para decir veinte tipos distintos de hielo o de nieve.

Habría, por ejemplo, una palabra esquimal para decir el hielo que se quiebra ante el menor contacto con un pie pequeño.

Otra palabra para la nieve cayendo.

Otra para la nieve cayendo por la noche.

Otra para la nieve cayendo por la noche iluminada por una linterna.

Y otra palabra más aún para decir la consistencia esponjosa de la nieve, por la noche, cayendo en la palma de la mano derecha después de habernos quitado el guante de cuero de foca, no sin esfuerzo, con los dientes (porque la mano izquierda sostiene, todavía, una botella).

Y así…

En una superficie regida por el blanco, el cuerpo y el lenguaje se habrían calibrado como un instrumento de altísima precisión para incubar en el infierno helado de lo mismo un mundo de diferencias, y habitarlo.

Ahora bien, la lingüística tiene sus serios reparos sobre todo esto…




Marcelo Díaz







domingo, 25 de junio de 2017

Semana dedicada a Marcelo Díaz







LADRONES DE HORIZONTES





Recuerdo algunos días,

no puedo definirlos con mucha exactitud

mas los recuerdo ahora

mientras estoy sentado

junto al eco de los trenes que pasan

y el valor se estremece como una rama trémula en otoño.



Llegábamos despacio, improvisando a veces,

mirando a todas partes,

creyendo ser anónimos

surcando los caminos y pendientes

de lugares esquivos

fugitivos del viento y las colinas,

ocultos a la vista del aire delator que nos guiaba.



Mirábamos a ciegas

sin conocer el ritmo de las horas ni sus ocupaciones

y ascendíamos siempre,

-con determinación más con cautela por

árboles previstos

aunque nunca los mismos

para evitar mostrar nuestras costumbres.



Desde arriba

como una panorámica de nuevos territorios

se mostraba de pronto entre las hojas

y probábamos frutos con miedo y con fruición

bajo el frecuente sol del mediodía

o ante la luna llena de ocasiones.



No había más opciones

-aunque ni lo supiéramos-

Era nuestra misión estar allí,

evitar ser oídos y no ser capturados

por extraños guardianes del hastío,

tomar las recompensas

sorteando el peligro apresurado,

quedarnos en la altura robando el horizonte,

saber que no hay dilemas

cuando el destino empuja hacia adelante,

desafiar, al fin, la incertidumbre

de ser feliz sin plazos un instante,

cumplido el objetivo

de frecuentar la dicha de vivir.



Julian Borao



sábado, 24 de junio de 2017

MAULLIDOS FANTASMAS



A Katy Parra


Hoy he oído a los gatos deshacer sus maullidos

en los restos del agua que la noche ha dejado

en las aceras.

Chapoteos desnudos, devaneos lejanos,

sus siluetas oscuras semejaban fantasmas

divagando en las horas de las sombras.

Elegantes mendigos de la luna

que cantaban a solas en la ciudad dormida,

solitarios bandidos del silencio

que robaron los sueños a las calles y plazas

de manera fugaz.



Y he quedado despierto en su concierto

convocando lo eterno del instante,

dibujando piruetas

en el aire nocturno

que me impulsaba al suelo,

apretando los puños para caer de pie

y amanecer sin tiempo

en los rincones húmedos del tiempo.

Y he vuelto a reencarnarme.



Hoy he visto a los gatos escapar de la luz

bajo la lluvia

y he saltado con ellos

y me he vuelto felino

de una vida casual y clandestina.



Julian Borao



viernes, 23 de junio de 2017

23 F






Una noche de invierno,

abrigado en la llama del sexo adolescente

rompí mi castidad entre sus piernas.

Señalamos la fecha

que durante unos años

fue el cómplice secreto

de nuestro calendario personal,

sólo en la intimidad,

un número, sin más, del mes más corto.



Luego llegó Tejero, no sé si lo hizo adrede,

tengo serias sospechas

de que tomó el Congreso para joderme el día

y la celebración.



Julian Borao



jueves, 22 de junio de 2017

OLVIDOS




Siempre te olvidas algo, los pendientes

donde te los quitaste, un collar

que ni recordarás haber traído,

un anillo, tal vez, o dos anillos

huyendo de tus dedos fugitivos;

a menudo te olvidas el tabaco,

por la premeditada obstinación

de no querer fumar cuando estás sola,

y el mechero también sobre la mesa;

siempre te olvidas algo cuando marchas,

un cinturón que, por decorativo, no te falta,

el paraguas también, por si la lluvia,

o las bragas al fondo de las sábanas.

Te olvidas ciertas cosas que no siempre

te son imprescindibles y un rastro de tu paso

se queda entre mis cosas

como por un azar diseminadas, quizás

como pretexto para poder volver;

mas yo, que no te olvido,

hago de esos olvidos permanencia

y encuentro en los objetos que te dejas

el regalo casual de tu sonrisa.



Julian Borao



miércoles, 21 de junio de 2017

DISCULPEN LAS MOLESTIAS





Disculpen las molestias, de verdad,

disculpen las molestias, no es que

nos interese su opinión demasiado

pero sí nos importa mantener cortesías

que el sistema nos pide respetar

y por eso, disculpen las molestias

si cercamos la calle, si la agujereamos,

si, tal vez, obligamos a caminar distinto,

si hacemos mucho ruido, si no

les permitimos que piensen otras cosas,

si apagamos las luces, si cambiamos horarios,

incluso si se quedan sin servicios

disculpen las molestias, sí, discúlpennos.



Y si no nos disculpan, en realidad da igual,

nosotros a lo nuestro, nos importa una mierda

si estamos molestando, pero eso sí:

disculpen las molestias que les ocasionamos.



Julian Borao