sábado, 10 de diciembre de 2016

Prisión incondicional




Amarte es delinquir
para ingresar en la cárcel de tu piel.

Saltarse la norma en cada beso.

Asesinar, en cada caricia, la soledad
de mis dedos.

Apropiarse de lo ajeno por los ojos

Sobornar a tus guardianes férreos

Amordazar las manos que te ambicionan

Traficar con tus sueños

Secuestrar tu atención con alevosía
y ensañamiento.

Delinquir con porqués
sin remisión
con ansiedad
por naturaleza
sin remedio
a pesar de la condena
hasta el hartazgo
a trabajos forzados
a cadena perpetua.



Amparo Paniagua



viernes, 9 de diciembre de 2016

Designio



En este trance de vivir con cautela
nítidos sobresaltos
me embargan de emoción inusitada.

Se recolectan los frutos y yo sólo pienso
en la marca que lleva mi pecho, en este corazón mío
que concentra todos tus besos.

Empiezan el colegio los niños
ya finalizado el estío
y a mí me da por cultivar
esta ensoñación que me agranda y me ennoblece como amante.

No es hoy el mundo real mi dimensión.

Ni es hoy esta casa ni este sol oblicuo
que no calienta.

Se me antojan mis arterias como ríos
en cuyo remanso nenúfares de fuego flotan.
Son mis manos recipientes estremecidos
al contacto de tu piel.

Tu piel: mi nueva religión fuera de todo tiempo.



Amparo Paniagua



jueves, 8 de diciembre de 2016

Puedes ser lo que quieras




Un árbol se puede convertir en bosque
y tú en un lobo que departe con la luna.

Sentirte así, forastero en ninguna parte,
huésped de honor en cualquier hogar ajeno
es como nacer mil veces al día.

Es caer de rodillas para admirar una flor.

Escalar una cumbre para rozar apenas la nube azul.

Apreciar que es dulce la tierra.

Es inclinar la cabeza para ver tu reflejo en el agua,
alcanzar la fruta madura para aplacar la sed.

Respirar poesía y chapotear en el fango
en la nieve
en un corazón que te abre la puerta.

No insisto. Puedes ser el lobo del bosque, la luna,
la flor, la tierra misma.



Amparo Paniagua




miércoles, 7 de diciembre de 2016

Que alguien nos rescate



Que alguien nos rescate
de la inconsistencia de los momentos.

Que broten en torrente violento
los agradecimientos y los favores
con el fin de exorcizar demonios
venidos de lejos.

Desprestigiad la intransigencia.

Codiciad labios y piel.

Invocad la belleza.

Servid en bandeja a vuestra mente
la alegría del amor minucioso
y el arte de hacer promesas calladamente.

Convertíos, en fin, en seres voluptuosos e intrépidos
para darle pretexto a la vida.



Amparo Paniagua




martes, 6 de diciembre de 2016

Hablarte a ti, cuerpo mío.



Hablarte a ti, cuerpo mío.
a estas alturas,
en este otoño de pecho insano.

Desdibujando orillas en un inquebrantable deseo
de parar el tiempo.

Hablarte a ti, que permites la caricia
y haces posible el abrazo y la palabra.

Trágico destino el tuyo, regocijo mío,
vientre, muslos y saliva.

Presencia erguida e íntimo descanso.

Dedos reverenciados, aliento y latido.

Hablarte a ti, sombra mía, amada sombra,
de la sensualidad perdida, de la exaltación idílica
cuando ya no quedan ni orgullo ni desdén posibles.

Ni bocas.

Ni intención.

Sólo una simple y gran indiferencia
que todo lo abarca y significa.



Amparo Paniagua



lunes, 5 de diciembre de 2016

De la inconsistencia de los pétalos



De la inconsistencia de los pétalos
sí no sí no
sin conocer la obsesión real
que los reclama.

Sacrificar la flor
la frágil flor
la arrancada flor
la flor entre dedos asesinos.

Destruir la belleza subordinándola
al antojo adolescente
a esa intriga temprana y pretenciosa
de averiguar si dios existe.

Y la necesidad de preguntar por qué es tan descuidado.



Amparo Paniagua




domingo, 4 de diciembre de 2016