miércoles, 28 de septiembre de 2016

DÁDIVAS DE LA VIDA




Dádivas de la vida,

fugaz pasión

de sucesos felices

y frustración



El pasar de las horas

no se detiene;

sólo mata la última,

todas te hieren.



Tú llegarás también

a los ocasos

del tiempo que no cesa

de madurarnos.



Te permite el camino

seguir, andar,

celebrando momentos

que se te dan.



Al ágape celeste

suenan llamadas,

a la consumación

de noche en alba.


Emilio Serrano



martes, 27 de septiembre de 2016

LOS SAUCES





Los sauces en el Ebro son testigos

de la vida que fluye en la ribera,

de la gente que tiende su cambiante

blancura con el sol en piel morena.



Los suaves sauces verdes y flexibles

que se doblan humildes a la tierra,

para aspirar, meciéndose las ramas,

el reciente frescor cuando se riega.



Los sauces aconsejan, en silencio,

la sutil, delicada complacencia

de paisaje total, en el conjunto

de los árboles altos y la hierba.



Los sauces apacibles y jugando

con el viento que mueve sus cabezas,

en alborozo grácil de las hojas,

en la total, pujante cabellera.



Los sauces, en el río de la tarde

que se desliza perezosa, lenta,

bajo tórrido sol sobre la alfombra

de solaz en la calma veraniega.



Emilio Serrano



lunes, 26 de septiembre de 2016

VINO VERAZ




Al inicio, la ternura de pámpanos

que darán a las vides el envero

de los agraces.


Proporciona septiembre la riqueza

de sazonadas uvas que, sumisas,

van a lagares.


En el trujal fermenta dulce mosto,

para, al fin, obtener bebida única,

símil de sangre.


Vino veraz que sacia mansamente

ávida sed y aleja de la vida

las ansiedades.


En invierno, la poda regenera,

para milagro de germinaciones

primaverales.


Emilio Serrano



domingo, 25 de septiembre de 2016

Semana dedicada a Emilio Serrano




La noche se presenta concreta y cuadrangular




La noche se presenta concreta y cuadrangular,

sellando con su oscuro gel el vacío de mi ventana.


Las constelaciones me aguardan quietas,

como quietas se extienden sobre el bosque,

y en su infinitud desecho la esperanza de lo breve

permaneciendo aquí, ajeno pero confiado.


He nacido en oscuros desvanes muchas veces;

estudiado la forma triangular del tiempo.

Igual que el árbol tiene germen en la raíz

yo busco por el suelo mis diminutas semillas,

el sobrante cristal de mi imagen.


Resido en el exilio de mi propio cuerpo,

allá donde se pierden los municipios azules.

Periférico de mí,

me sorprendo a veces contemplando la lluvia

tal y como la contemplan los otros.

Distantes pero en misma soledad.


Hoy quiero encerrar intacto el presente,

contener el viento y comprimirlo entre las manos.

Quiero que sea todo superficie, hasta el espacio:

composición sin abismo, realidad sin huecos.




Javier Fajarnés Durán









sábado, 24 de septiembre de 2016

Así como el tiempo y los hombres



Así como el tiempo y los hombres,

así como el paisaje urbano o el oscuro bosque,

todas las imágenes que cosechamos encuentran un lugar donde morir.



A veces el espacio se deforma,

otras veces renace puro junto al cuerpo;

pero la realidad es tan soberbia y quieta

que atraviesa la distancia del corazón,

obligando entonces a romperla en distintas realidades.



Cada espacio contiene una vida, también la vida

transparente que sostiene el aire.

No creo en el vacío si es ausencia de sombra y de luz,

si es incluso ausencia de ceguera que permite inventar las formas.



Solamente sé que sigo caminando,

caminando bajo este cielo gris, errado en túneles

y siempre triste.


No es consuelo que pueda desvanecerme

con tal de salir de las aceras para después volver,

al cabo de unos años,

lleno de espigas y de nuevas voces.



Javier Fajarnés Durán





viernes, 23 de septiembre de 2016

Si no existe el vacío tampoco las formas



Si no existe el vacío tampoco las formas.

Árbol, ceniza, nube: espacio que ordena el paisaje.

El tiempo no es más que una palabra,

detrás del horizonte reside otro horizonte;

las aves son iguales en cada frontera

pero a su vez distinta realidad.

Tengo la sed del desierto,

la pesadez en los hombros de una tarde roja.

Mis dedos cortan el aire como queriendo cortar una imagen;

conservar lo que el ojo contempla y guardarlo palpable, puro.

Pero este mundo es demasiado opaco.

La luz misma germina en sombra.

Anhelo un lugar exclusivamente de imágenes rotas:

reconstrucción sin lluvia que luego será raíz, cimiento, metal y abandono.




Javier Fajarnés Durán