lunes, 27 de marzo de 2017

De la esperanza rota




De la esperanza rota

y la agonía que causa sobrevivir.

De la cerilla quemada

y la copa vacía.

De los años que quedaron en la lejanía.

De las horas estancadas.

Del tiempo perdido

y las hojas caídas,

oscurecidas en el asfalto.

De todo y de nada.

Hastiada del cansancio

y adormecida, acurrucada, viciada en sus brazos.

De la atracción magnética

y del magnetismo de los lazos.

Con silencio en los pasos

y botas en los labios.


Para avanzar con los versos

que se vacían en mis manos.




Ainhoa González





domingo, 26 de marzo de 2017

Semana dedicada a Ainhoa González




Te dudo



Te dudo.

Miro un reloj sin agujas

un recuerdo me dice

que una vez creí en el tiempo.

Te dudo.

La biblioteca esférica de Alejandría

guarda en su centro inalcanzable

el conocimiento que se oculta

huyendo del hombre.

Te dudo.

Las columnas de Hércules

me hablan de una isla

entre brumas llamada Avalón.

Allí Eva no necesitó a la serpiente

para tentar a Adán y se comió

ella sola la manzana.

Te dudo.

El pasado se transforma

cuando la certeza se desvanece

y el presente es nuevo.

Te dudo,

como te amo

más allá de toda decisión

en el equilibrio justo

donde desaparece

el pensamiento que nos pierde

en el laberinto cerrado

de lo cierto.


Rosa E. Martínez Manzanero



sábado, 25 de marzo de 2017

He cerrado la boca



He cerrado la boca

para hablar con la mirada.

La sangre se ha estancado

antes de llegar al corazón.

Estoy sola ante un espejo

intentando oír

lo que me dicen

los ojos.

Estoy hueca.

Mi piel es el uniforme

de un ángel

que se ha perdido.

Llorar sería fácil

pero se ahogaría

mi nuevo idioma

y la mudez

me dejaría ciega.

La noche me asusta

mi cama es muy grande

me pierdo en ella

o me engulle en un sueño

donde existes y mueres

al llegar el día.

He cerrado la boca

para que la palabra

escrita me posea.



Rosa E. Martínez Manzanero



viernes, 24 de marzo de 2017

Que puedo escribir



Que puedo escribir

si mi vida trascurre

entre cuatro paredes blancas.

Que sentido tiene

querer ser poeta

cuando la única información

son las entrañas.

No queda tinta en el bolígrafo

y estoy escribiendo con el móvil,

mi dedo parece

el vaso vacío

de una güija.

Un poema es un soliloquio

que busca en forma descendente

la respuesta, pero esta nunca llega

y escribir se vuelve vicio.

No se traducir lo que hoy me pasa...

el amor debe de ser otra cosa

sino no sentiría lo que siento.

Creo que es desprecio,

se que mi valor no se basa

en lo que tu opines

pero te has vuelto espejo

donde veo lo que yo de mi opino.

Estoy cansada de soñar un mundo mejor

y despertar a la sombra de un árbol quemado.

Llorar o reír es inútil, son máscaras,

mi verdadero rostro nadie lo conoce

ni siquiera yo.



Rosa E. Martínez Manzanero



jueves, 23 de marzo de 2017

Anoche fui consciente del dedal que asigné a mi corazón



Anoche fui consciente del dedal que asigné a mi corazón.

¿Cuántos brazos debe tener un candelabro
para iluminar a un noctámbulo?
Mañana, quizá, entienda al enamorado
y cupido cambie las flechas
por aguja e hilo para completar el costurero.

Todo se reduce al amor.
En la oscuridad insomne
en el silencio del sueño humano
en ese soplo del espirar de mi boca
hallo el entusiasmo y se abren aun más mis ojos.
Podría decirse entonces que soy feliz.




Rosa E. Martínez Manzanero









miércoles, 22 de marzo de 2017

Mi cuerpo es un desánimo



Mi cuerpo es un desánimo
un recuerdo continuo
de la tenaz memoria.

Una pesada nostalgia
del mal comprendido Ser.

Una casa estrecha
un espacio mínimo
donde, a veces, cabe el cielo.

Un llanto seco
compuesto de agua.

Un viento quieto
sin rumbo, ni rosa.

Una lluvia tardía
en la perdida cosecha.

Un frío de treinta y seis grados y medio.




Rosa E. Martínez Manzanero