miércoles, 10 de junio de 2009

CARTA SIN DESPEDIDA




A veces,
mi egoísmo
me llena de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin
remedio,
mi querido
hermano y parigual en la
desgracia.

A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo
distinta.
Ni en corazón ni en alma
te pareces
a la que amaba sólo
hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
-quizá por imposible
y por lejano-.
Pero el odio también me
modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme
cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo
nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes,
yo te reconozco,
identifico tu perfil
primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como
sigues
siendo,
como serás ya siempre,
mientras te ame.



Ángel González


2 comentarios:

paola dijo...

Dejo el siguiente mensaje a todo quienes tengan acceso a él.
Formateare el computador suponiendo que ya están presentes sus espías en él. Sé que los ponen a través de mi mail, fue por eso que me deshice de todos ellos, pero haré nuevos así que si ustedes una ves más intentan ponerme esos vichos en mi computador los demandaré, tengo asesoría para hacerlo, prefiero pensar que esto terminara aquí, no me interesa seguir más jugando este juego que tantos dolores me ha traído. Siéntanse ganadores de todo, se los otorga si con eso me dejan en paz. No me gustaría estar pensando en jugar juegos con Linux para robar claves y otras estupideces que utilizan para meterse en mi computador y ultrajar cosas personales, que según creo esto va hace más de un año, que clase de personas son, no lo entiendo, prefiero pensar que de esos niños crueles sin sentimientos , consentidos y malcriados, que se burlan y hacen sin medir consecuencia, quiera la vida nunca más toparme con gente como ustedes, sin sentimientos, es lo que más me choca, seguir metiendo los dedos en la yaga sólo por un momento de risa, un momento de endiosamiento, hasta que punto habrían seguido, me pregunto, no quiero imaginar.
Pero bueno, quizá esto de que le lean a uno las cosas personales no sólo me pase a mí. Señorita carolina tiene años de experiencia leyéndole los cuadernitos a su amiguito Felipe. Disculpe usted que abra mi bocota, pero entre las cosas que me contó carolinda, que usted perdió perdió su virginidad con linda madona de traducción, de tacos rosa y cabellera corta, que usted miente, que su vida sexual no es tal, que usted es un perdedor, que el fono sida lo lleva en su celular y en todas partes, que le espera una paraplejia señor, que columna y mente más torcida. Que gusta comer de postre carolina al pilpil. Entre otras atrocidades que salían en sus cuadernos y también su computadora, que a las ardillas creo que se llamaban, también se daban tardes de entretención en su pc, y sus hojas por ahí sueltas de sus escritos. Cuide sus cuadernos, que hasta yo por esos años los leí.
Por último, la carolita solía decir que no le excitaba sus poemas al oído, que prefiere las cochinadas al oído de su profesor, que gustaba salir a escondida por la puerta trasera, una segundona servible sólo para el sexo. Bueno no se mencione shis pop que en el sólo se pasan las penas, al igual que el primo de…no me recuerdo, en fin son tantas cosas que ya no recuerdo, sepa escoger amistades don jote, en términos de su amiga y sea más precavido, que será eso lo que yo haré ahora.
Estaré atenta, al más mínimo intento de espías en mi pc llevo un registro de intento de sofware maliciosos que llevan registras sus ip.
No entiendo más al respecto, pero un ing. informático me ayudará para que esto no vuelva ocurrir.
Como dijo un día una vieja amiga, un verdadero gusto tropezarme con ustedes en el camino, tiene todo mi desprecio.

Bueno para no perder la costumbre le dejaré un tema: joan osborne “ crazy baby”

EL hueso de la cereza dijo...

Ni en corazón ni en alma
te pareces
al que amaba sólo
hace un instante....

Sin cinta azul me devolvieron las cartas y enfrentarme a esas palabras, ya de un desconocido,casi duele .

¡cómo me gusta Ángel González!