martes, 31 de agosto de 2010

BARRO





Estoy tocando el barro con las manos,
voy hundiendo los dedos lentamente
en la húmeda caricia de la tierra.

Se entrega,
cede a mí,
me cubre por completo
estas manos que miden su blandura.

Yo siento cómo late la materia,
el barro fresco que ha formado el mundo,
el lecho de los ríos,
los vasos alfareros,
la carne de los hombres
donde fragua su herida más reciente.

Alzo las manos hacia el alto cielo
y el barro me resbala por la piel,
me va manchando todo
como una lengua
de sangre roja,
espesa,
interminable.



Joaquín Sánchez Válles


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