domingo, 2 de agosto de 2015

REDENCIONES




En el corazón había 10 mantis azules que custodiaban el alma, posesión vigilante. En una lejana estepa, árida y terrosa, el hálito de una flauta shakuhachi vertía la luz que iba a sanarme: pálpitos de sol evaporado resbalan sobre el mar, en el cauce de mis venas saladas. Eras tú, el molde de mis huesos; el pez de arcilla de luna y agua de los lagos de Júpiter. Tú, mil redenciones que apagaran los insectos del corazón. 1000 redenciones.


Idoia Arbillaga Guerrero