miércoles, 18 de junio de 2014

DE PORTADA




Tengo diecisiete años y un novio guapísimo.

Como sacado de la portada de la Super-Pop.

Alto, rubio, con su propio negocio.



Vamos, un chollo.



Aunque tiene una pequeña manía:

le gusta controlarlo todo.



Cada día llama unas cinco veces

para saber cómo estoy, si he salido

y con quién.



Un día monta un numerito absurdo

por acompañar a mi hermano a la peluquería.

Otro me recrimina no estar en casa

a las cuatro en punto de la tarde

por salir a tomar café (con mi madre).



Pero mis amigas me recuerdan lo guapísimo que es

como el chico del poster central de la Nuevo Vale.



Una noche

al volver a casa

para la moto en una curva.

Me tiende como una lona sobre el polvo

y me folla compulsivamente.



Grito que no quiero, que pare,

(lo repito hasta que pierdo la cuenta)

pero sigue a lo suyo.



La historia se repite tres veces más.

Hasta que le dejo.



Entonces me golpea e insulta

pero logro huir.

Sobrevivo.



En ese momento me convierto en la puta del pueblo.

Porque cómo se me ocurre dejar a un chico así

tan alto y guapo

vamos, de portada de anuncio.





Desde ese día me gustan más bien discretos,

a ser posible tirando a feos.

Calvos, con la nariz grande,

o incluso algún kilo de más.



Y salvo algún error de cálculo

he ganado con el cambio.



Beatrice Borgia