jueves, 19 de junio de 2014

EL POEMA MÁS BONITO DEL MUNDO




Quería escribir el poema más bonito del mundo.



Uno que hablara de las nubes y el tiempo



de exudaciones con nombre propio

a las seis de la madrugada

y de esas largas noches

en que la maga reordena el cosmos.



Quería escribir un poema tan bello

que los semáforos se quedaran en blanco

las pantallas destiñeran canciones

y en las oficinas los jefes danzaran

sobre las mesas.



Un poema

capaz de quebrar las armas

dejar desiertos Congreso y Senado

e inundar todas las Bolsas de margaritas

y azucenas.



Quería un poema tan delicado

que los adultos fuesen niños de nuevo

y se dedicaran a salvar caracolas

o a coleccionar piedras.



Pero empecé a pensar en tus manos.



Y en el valor que no sobra

pero seguimos buscando.



Así que seguiré escribiendo

el poema más bonito del mundo

hasta que salga el sol donde rompen las olas

o vuelvas a ponerte palote

sólo con que te toque.



Que prometo quedarme

hasta el siguiente verso.



O la penúltima balada.


Beatrice Borgia