domingo, 18 de enero de 2015

De vita beata





Lo cierto es que no sé

bien de qué quejarme.

Luce el sol.

La vida -ese enfermo

grave- sobrevive,

de forma inexplicable,

al paso de los días.

La gente va

y viene por la calle

como si tal cosa.

Nada parece

fuera de su sitio.

Qué putada ser feliz,

si se quiere ser

también poeta...



Alfonso Brezmes