viernes, 9 de diciembre de 2016

Designio



En este trance de vivir con cautela
nítidos sobresaltos
me embargan de emoción inusitada.

Se recolectan los frutos y yo sólo pienso
en la marca que lleva mi pecho, en este corazón mío
que concentra todos tus besos.

Empiezan el colegio los niños
ya finalizado el estío
y a mí me da por cultivar
esta ensoñación que me agranda y me ennoblece como amante.

No es hoy el mundo real mi dimensión.

Ni es hoy esta casa ni este sol oblicuo
que no calienta.

Se me antojan mis arterias como ríos
en cuyo remanso nenúfares de fuego flotan.
Son mis manos recipientes estremecidos
al contacto de tu piel.

Tu piel: mi nueva religión fuera de todo tiempo.



Amparo Paniagua