jueves, 14 de julio de 2011

OTREDAD




Me hice el amor
tantas veces como supe,
la noche aquella en que
éramos yo y la nada juntos.

Estimulé el eros de mi esencia.
Succioné los pezones
de los montes que parieron lo que soy.
Me produje escalofríos
al palpar el bajovientre de mi alma.

Te amo, me dije ciento siete veces...

Toqué. Froté hasta encenderlo,
el punto en que me brota
la luz de la empatía.

Así, sin apagar la llama empática,
llegué hasta el clímax
en simbiosis con “el otro”,
(sin cuerpos ni ataduras).

Y brotó la creación.



NOTA: A los pocos días de escribir este poema,la revista dominical de “El País” publicó un artículo sobre el descubrimiento reciente de las neuronas espejo, también llamadas neuronas Dalai Lama, por ser el centro en que radican la empatía y la compasión.




Ángeles Fernangómez



2 comentarios:

Ángeles Fernangómez dijo...

¡Ojo! la NOTA al final del poema no está completa. La transcribo aquí:
NOTA: "A los pocos días de escribir este poema, la revista dominical de “El País” publicó un artículo sobre el descubrimiento reciente de las neuronas espejo, también llamadas neuronas Dalai Lama, por ser el centro en que radican la empatía y la compasión".

Es que el poema, realmente, trata el tema de la empatía, en donde la "otredad" puede darse, pero sólo si se llega a un clímax perfecto y completo.

Ángeles Fernangómez dijo...

¡Y amándose a uno mismo!