domingo, 2 de marzo de 2014

UNCIÓN




Con el cabello verde atado
la primavera dibuja
una clave de sol
y toca el piano
a dos cuadras del arco iris.

Mirada.
El recuerdo de tu rostro
se desintegra en mi memoria
traidora, frágil.
Se vuelven confusos
los bordes de tus labios
en la geografía de los míos.

Una presencia sombría
se hace cargo
de la dulzura de mi cara
y me llueve frío
el dolor en todo el cuerpo.

Acorde a cuatro manos
la campana que rescata tu silencio.

Es linaje musical
el regreso de tu voz
del otro lado
de la verdad sin huecos.

Explosivo de reminiscencias
que estalla en la cabeza,
en el corazón, en la garganta.
Esquirlas de terrorismo emocional
con las que reescribo
mi historia cada día.

Las palabras que nunca llegaron
a la hoja en blanco
se escapan por la espalda
de la oscuridad
que se estremece de aullidos
entre las insolentes piedras del camino.

Tímido.
Vulnerable.
Infinito.

Mi amor
es esta unción de mieles perfectas
en la piel de esta historia,
tesoro escondido
en tu bolsillo derecho.



Sandra Graciela Gudiño