jueves, 21 de enero de 2016

CUARTO OSCURO



No tuve siempre limpio

mi hombro adolescente

¡claro que no!



Me picaban las venas,

me ardían las hormonas.

Tributario el valor

de las experiencias.



En la hora del noctámbulo

forcé mis pies a la ventaja.

Escalera torva

hacia un sótano de hombres.



Sórdida. Entrañable. La noche.

En el aire, el semen y el sudor.



Me creí como riendo al mundo.

Aquellos viejos

ojos derrotados, desarmados,

sin conquistas.



Te hablo de un tiempo en que

mi polla pagaba la entrada.

Abría las calles.



Se agarran un par de alas

por detrás, se estrujan,

se salpican con la hez y la sangre.



Sombras en la sombra

de soslayo. Machacando

sus vergas escocidas. Jadeando

como perros disciplinados

por la voz tardía de los cobardes.

Lo buscaba.



(qué terrible un orgasmo compartido)



Desandaba luego la noche.

Cachorro famélico rastreando

la promesa

de una cama intrauterina.


Julio del Pino