jueves, 14 de enero de 2016

Inferno





Y el Infierno sin arder. – Aún –


¡Poeta! ¡Poeta!


Despierta de la nube de parafina que han dejado en tu mente las Iglesias.


Jala, de una vez, y por todas,


del gatillo que la vida ha puesto en tu pluma.


- La vida se consume en un hielo incinerado lluvia-


- Los sueños se incineran, en un iceberg que se quema en la locura –


¡Poeta! ¡Poeta!


Ya, las flautas de Hammelin, no riman la misma música.


¡Alma de Diamante! (He escuchado) ¡Alma de Diamante!


-¡ Poeta! -


La mesa esta servida, en el comedor de los inocentes.


Los inocentes están comidos, en el servicio de los indecentes.


¡Ah! Mundo cruel - Incrédulo – Impoluto –


La herida se ha roto. Se ha roto la herida.


…Cisnes...


¡Poeta!


-Dale Cisnes a mi partida!


Cisnes blancos llorando la muerte.


Cisnes blancos sangrando la alquimia.


Un río rojo helado,


dará mansedumbre a tanta queja acostumbrada.


Un lago helado de lágrimas,


Calmara las almas que no atestigüen la pena.


¡Poeta!


¡Ah! ¡Poeta!


Suéñame una noche


De aguas heladas, de tormentas desiertas, de palabras inquietas.


Suéñame cuando el fuego acaricie el Alma;


Cuando la voz, no diga lo que inquieta.


Y, recuérdame,


Como la espina clavada en la quijada de la garganta de los Dioses.


Y recuérdame,


Como el aguijón ardiente de la abeja obrera que se indispone.



¡Poeta! -La puta madre –


Como decirte….


Voy camino ahí…. Y falta fuego…


Voy camino ahí. Al inicio de todos los fuegos.


Voy camino.


Y, Poeta! ¡Válgame Dios!


Dicen que dicen- que dicen- que dicen-


Que faltan brasas en el Infierno.




Germán Valva