jueves, 30 de junio de 2016

BONDAD



No tales mis brazos

de ramas,

con ellas acaricio al viento

refresco rostros

enjugo lagrimas

y el sudor

al campesino que siembra.

Si me mutilas,

atentas contra la lluvia

no crecerán las mazorcas

de sed morirán los ceibos y envejecerá la tierra.

Olvidaste quizá la sombra de mi follaje

donde tantas veces jugamos

a enredar piscuchas.

Soy el único amigo

al que avientas piedras

y te devuelve frutos.

Mírame

te extiendo mi pecho de nidos.

Acércate

hagamos fiesta con mi verde

y el café

de los ojos de niños.

Hasta que nos sorprendan los poetas

abrazando nubes

cual faldas de hadas


Ada Membreño