sábado, 24 de septiembre de 2016

Así como el tiempo y los hombres



Así como el tiempo y los hombres,

así como el paisaje urbano o el oscuro bosque,

todas las imágenes que cosechamos encuentran un lugar donde morir.



A veces el espacio se deforma,

otras veces renace puro junto al cuerpo;

pero la realidad es tan soberbia y quieta

que atraviesa la distancia del corazón,

obligando entonces a romperla en distintas realidades.



Cada espacio contiene una vida, también la vida

transparente que sostiene el aire.

No creo en el vacío si es ausencia de sombra y de luz,

si es incluso ausencia de ceguera que permite inventar las formas.



Solamente sé que sigo caminando,

caminando bajo este cielo gris, errado en túneles

y siempre triste.


No es consuelo que pueda desvanecerme

con tal de salir de las aceras para después volver,

al cabo de unos años,

lleno de espigas y de nuevas voces.



Javier Fajarnés Durán