viernes, 23 de septiembre de 2016

Si no existe el vacío tampoco las formas



Si no existe el vacío tampoco las formas.

Árbol, ceniza, nube: espacio que ordena el paisaje.

El tiempo no es más que una palabra,

detrás del horizonte reside otro horizonte;

las aves son iguales en cada frontera

pero a su vez distinta realidad.

Tengo la sed del desierto,

la pesadez en los hombros de una tarde roja.

Mis dedos cortan el aire como queriendo cortar una imagen;

conservar lo que el ojo contempla y guardarlo palpable, puro.

Pero este mundo es demasiado opaco.

La luz misma germina en sombra.

Anhelo un lugar exclusivamente de imágenes rotas:

reconstrucción sin lluvia que luego será raíz, cimiento, metal y abandono.




Javier Fajarnés Durán