sábado, 1 de diciembre de 2012

LAS EDADES CIEGAS






               
Él poseía el aljibe de las vanidades justas
ella la masticada voz del valor
que templa almas y sana corazones

La tarde no deseaba nacer
pero ellos la parieron
con sus cuerpos desnudos sobre la arena
y el mar fue la danza en el crepúsculo

Nunca más fueron impunes
a la personalización minuciosa del amor

aunque la tozudez y niebla de Teseo
sean en estos instantes
las edades inasibles

las edades ciegas de Ariadna
que ahora tienta vientos inciertos.


Isabel Blanco Ollero


1 comentario:

Gilberto Cervantes dijo...

Que hermosura de versos, realmente precioso!!

Te dejo un abrazo, Fernando