domingo, 26 de octubre de 2014

Cosecha continua





Leo en tu rostro, madre,

las heridas de la vida abiertas,

tu legado, el que heredaste,

al que no renuncio y a él sumo el mío,

dudas y pasos de esta cosecha

continua con los nuestros,

cabeza con cabeza como bestias

en la faena de la labranza,

brazo a brazo en la vasta era

en la que aún nazco, nacemos,

donde prende incesante el árbol,

donde trillo las mieses de la sangre.

Tengo tus preguntas y las mías,

y también tengo tu agua, madre:

la vida no se nos volverá yerma.



Andrea Mazas