miércoles, 8 de octubre de 2014

TOBOGÁN



Mira cómo juegan los niños en el parque,
con qué siniestra desazón desconocen
los envoltorios,
cómo experimentan ya lo decreciente
y se mecen en la aleatoria turbina
de la altura.

Fíjate cómo asumen su jerarquía
maravillosamente equilibrada,
con cuánto ardor recorren la arena
hacia un objetivo indemostrable,
con qué urgencia aporrean
su niñez.

No saben
que juegan en un parque
que juega a la derrota.

Cuando crezcan cambiarán
sus saltos por los tumbos
y verán cómo el ocio
desnutre sus corazas.

Seguirán jugando
en un mundo experto
en decoración.

Mira Isel, mira
cómo juegan
los parques
en los niños.


Pedro Morillas