viernes, 15 de mayo de 2015

Sonatina negra




Interpretan sus viejos

ritos borrados

negros cortejos

bien enlutados.

Claman las voces,

suenan feroces

bajo un clima invernal;

rasgan afines

duros violines

cual tallo de agudo rosal.



Entre una vida extinta

y amarmolada

vibra una cinta

apurpurada.

Claman las voces,

suenan feroces

entiznadas de hollín;

arpas de duelo

caen del cielo,

los ángeles lloran su fin;

y un zafiro rosario

consigna el punto

de un lapidario

y albo difunto.

Claman las voces,

suenan feroces



transidas de dolor;

dos clarinetes

de anchos ribetes

soplan su gélido estertor.



Tocado por la mano

de un alma en pena

indócil piano

grave resuena.

Claman las voces,

suenan feroces

avivando una luz;

hay un artista,

fue un idealista

que murió clavado en su cruz.