domingo, 13 de septiembre de 2015

ERA POSIBLE



Era posible; ahora

resulta que podía ser feliz,

que lo que ya creía inalcanzable

estaba ahí,

muy cerca del dolor, de la negrura,

de ese cáncer malsano que envenena los días,

de las sonrisas muertas sin nacer,

del aire enrarecido de la casa.



Resulta que era simple,

solo necesitaba

retirar el visillo de las lágrimas

para encontrar la vida,

dejar de lamentarme,

de mirar para dentro, de lamerme

las heridas con tanta complacencia

y abrir de par en par la puerta a un tiempo nuevo.


Ana Montojo