sábado, 19 de septiembre de 2015

SIEMPRE DESPUÉS



Cuando cerré el paraguas
había dejado de llover
apenas unas horas antes.

Dejé de comer horas después
de que no sintiera hambre

Dejé de gritar después de dos días
escuchando susurros que lograron calmarme.

Dejé de correr meses después
de llegar a la meta que me había trazado

Dejé de pensarte mucho después
de que pintaras el mango de la puerta de mi casa

Volviste después, en el momento perfecto
de enviarte a buscar mi paraguas roto.


Manuela Ipiña