jueves, 5 de mayo de 2016

ARRITMIA



El latido de los días sin ti

se vuelve braquicárdico.

El tiempo se adormece,

soporífero,

como secuestrado por una tarde

cualquiera de agosto,

y transcurre lento, pesado.

Los días se mueven

a ritmo de adagio,

las horas, arrastrándose.

Todos los colchones del mundo

hacen insomnes la mitad de las noches;

la otra mitad me dejo atrapar

por el vacío de tu falta,

que me engulle.

Me vencen las ganas de ti,

dejo de contar los pasos

que faltan para rozar tu piel

y juego a soñarte despierta

en mis manos.

Taquicardia de deseo,

de hambre y sed de tu boca,

de necesidad de tu abrazo.

Desde que eres en mí

soy arritmia de amor.


María Guivernau