domingo, 1 de mayo de 2016

PRESBICIA




Hay una gaviota sobre el alfeizar de la ventana,

abierta.

Ella picotea el silencio,

a mi me hace pensar.

Algunas noches la electricidad suena como una chicharra

en el enchufe de la mesilla,

cuando cargo mi teléfono móvil.

Es el roce de los electrones y el metal al entrar,

como una tubería vieja.

El corazón de la ballena late lento

como el bostezo de un oso antes de invernar.

En cambio el tuyo se acelera por segundos

mientras te ciñes la ropa interior y me dices,

-Aléjate, de cerca no puedo.

Aléjate, de cerca no puedo,

ver el dolor-


Jorge Ortíz Robla