lunes, 8 de abril de 2013

VOCES






Hoy el Infierno de Dante es perfectamente visible

tan claro que ciega los ojos al mirarlo.

Los esclavos derrotados por la tinta

apenas son sesgos de oscuridad.

Un paisaje con ocultos barómetros

cae entre himnos auscultantes.

Aquella perspectiva corpulenta

ha dejado de ser una resurrección.

Los signos jadean sobre un antiguo monolito

atormentados por la nieve coagulada.

Sin saber el porqué de sus fragmentos

ni la carne desgarrada por las torres.

Y aunque Milton legara el Paraíso

la neblina se niega abrir los soportales.




Luis Ángel Marín Ibañez

2 comentarios:

aris dijo...

Estremecedor poema ...

Un cálido abrazo

carmen jiménez dijo...

Un placer compartir este espacio con tu poesía.
Neblina traidora de la mirada...
Un saludo.