miércoles, 9 de julio de 2014

JUEGOS MACABROS




Será esta maldita
humareda
o la divina gestación
de los huecos
inservibles.
Una madre
sin hijo
o un padre
que no sabe
que lo tiene.
La vida
no se detiene
por nadie
ni dejan de doler
los moratones
aunque estén amarillos.
Siempre hay
una excepción
majestuosa e innegable,
la del vuelo
de determinadas aves
cuando llegan
a Finlandia desde África.
Se aparean
y se olvidan
del mundo
mientras los demás
seguimos inhalando
todo el humo
sin pausas,
con prisas
a jugar
quien se muere antes.


Meri Pas Blanquer


2 comentarios:

Carlos Berdión dijo...

La profundidad y la crudeza de la vida se expresan en este poema escrito desde los huecos inservibles.

elena clásica dijo...

La vida es, a menudo dura y el poema en este caso, realza con talento los contrastes existenciales.