miércoles, 23 de julio de 2014

Lobo ¿está?





“Juguemos en el bosque

mientras el lobo no está….”

Canción popular.





He venido hasta aquí para verte la cara

he vuelto a la meseta para ver cómo miras.

Recorrí cien kilómetros seis veces,

atravesé con luna hasta de día

y ni el viento explosivo

pudo limpiarme el miedo.

Una máquina enorme iba abriendo la ruta

no supe qué quitaba

si la nieve o mi pena.



He llegado por fin para verte la cara.

He venido y me has dicho,



detrás de ese escritorio

del juzgado civil número cien,

qué día mi morada será ya mi pasado

qué día seré intrusa en esa casa

o una vil delincuente si franqueo su puerta.



Ahora tengo fecha,

sé a partir de qué luz

quedarán apresadas las risas de mis hijos

las patitas del perro sonando en el parquet

aún de muerto,

los gemidos de amor que di a quien desamo

y mi recién pasado, mis treinta, mis cuarenta

hincados en ladrillos ya de nadie,

esperando a que lleguen

para poder partir.



Yo me llevé unas cajas y el recuerdo,

el corazón latente de rincones,

pero no fui capaz

de arrancar del estuco

la vida que se asía a las paredes.

Cuando cambien la llave

y después de esperarse años vacía,

y habite otra familia con su historia,

risas, perros, terrores;

un gran perfume a crimen y pasado

invadirá la casa como viva denuncia:

un humo azul oscuro

soltarán las paredes

y un huracán furioso saldrá por las ventanas.



Graciela Zarate