martes, 8 de julio de 2014

POLVO A LA MADERA


"Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,  
cómo se viene la muerte  
tan callando"

Jorge Manrique





Qué lejana tu carne,

tus membranas

y tus huesos.



Qué remoto tu cuerpo,

cenizas bajo

arbustos, pulpa

enterrada debajo

de la tierra.



Cuan ingrávida

tu apariencia ahora

en los minutos sordos

en que tu fotografía



me acecha sin permiso.

Las larvas se relamen

acosando a tu carne

y es tu alma

la que late todavía

entre las piedras azoradas.



Clamo a la hierba

y a sus tallos subterráneos

para que retoñen tanto

que fermenten

tus restos cuanto antes.



Permanezca yo

rendida en la espesura

haciendo nido

sobre los residuos

y estigmas sobrantes.



Y seamos ya polvo

a la madera,

rizoma, celulosa,

fibra o tejido.


Inseparables bulbos fulgurantes.



Meri Pas Blanquer


4 comentarios:

Carlos Berdión dijo...

Sencillamente soberbio. Ell poema nos lleva por la tristeza de la muerte como quien acaricia un monstruo gigante que nos quisiera tragar. La inmortalidad del alma queda flotando en cada verso.

Carla Tormenta dijo...

Muy, muy conmovedor.

elena clásica dijo...

Profundo y emotivo.

Carla Paradise dijo...

Cómo no emocionarse ante esos versos que nos hablan del dolor y la pérdida... Cómo no dejarse arrastrar por la ríada de sentimientos que transmiten las palabras justas, los versos.
Los versos sufrientes sangran con la voz poética de la escritora.
Excelente!