jueves, 17 de julio de 2014

Madre





Nunca quise ser
tabla de náufrago,
nunca quise, madre,
seguir tus pasos.

Ahora
me reconozco en ti,
madre,
me miro y te miro,
tablas de náufrago
ambas,
necesarias y...
necesitadas
de necesitarse.

Cuántas veces,
madre,
he llorado
tus lágrimas!

Fuiste perdiendo la vida
gota a gota,
fuiste marcando
huellas intangibles
en esta casa
de caricias sin retorno
que sólo de ti procedían
adentrándose en el infinito
de los tiempos
sin templanza ni medida.
Sólo tú
caricia reencarnada.

Susurros del viento
profundos aromas
...madre!


Diana Maura