viernes, 11 de diciembre de 2015

Despojados




No hay desnudo más bello

que aquel en que van cayendo

los miedos, uno a uno.

Los despojos del ayer.

Los prejuicios. Los mandatos.

Las dudas sin sentido.

Y el sentido común.

No hay desnudo más bello aún

que aquel que nos libera de ser presos

de nosotros mismos.

Y deja caer los viejos trapos

de lo que entonces

allá lejos, un día fuimos.



Y luego,

en un luego de tiempos desmedidos,

se desliza al suelo el último juicio.

Y la ropa.


Marcela Peralta