martes, 15 de marzo de 2016

Callar



Muchos días callo porque soy fácil para el pecado

de perder la esperanza.

Porque no sé luchar una y mil veces.

Porque no gestiono bien la rabia.


Callo vestida de vergüenza

cuando la soledad me abraza

tras una lucha titánica

en estéril batalla.


Callo porque de hablar erraría

al exigir la lucha a los que me acompañan

porque mis palabras serían fuego

y el mundo sería una llama.


Callo porque a veces es mejor

callar que ensuciar palabras.


Carmen Ruth Boillos