miércoles, 30 de marzo de 2016

Llegan los sueños...



Llegan los sueños como nenúfares que arden en la intimidad. Son inicios de un amor desesperado, un amor que a sí mismo se concierne, que no duda, y su certeza se ve multiplicada por los astros.

¿Qué hay en la manzana que la alude? ¿Qué linde se me presenta en la piel del deseo? ¿En qué iglesia el rezo de la madrugada se convierte en un mar desnudo?

Hay un telar en el borde del vacío donde se hilan los anhelos. Allí regresa Ulises desde Itaca, allí arriba el barco y se eleva la memoria de las olas, allí se posa la sal, en la añoranza de Circe y de Penélope.

Oh jazmín, hay una luna escarlata entre las piernas del mundo, un leopardo que la lame entre la nieve con una esmeralda en la lengua.

Una península brilla en el istmo. Brilla la arena que le recorre las playas, brilla la espuma que desvanece las raíces del agua y le pone una voz muda, una voz que habla en el silencio poblado de estrellas en los ojos del Cordero.


Teresa Domingo Català