jueves, 9 de julio de 2015

Los impostores




El olvido es la madrugada donde el miedo les hace fuertes

son como amantes inexpertos despidiéndose una y otra vez

sin terminar de pronunciar nunca el definitivo adiós.

Los impostores conocen todas las entradas y salidas de los sueños

todos los rodeos que hay que dar para llegar antes a ninguna parte.

Los impostores se suceden uno tras otro

confundidos entre la niebla y el amor ciego

son el ir y venir de una misma cosa

el plazo de una deuda que no se paga.

Ellos trazan las fronteras de países imaginarios

y juegan a conquistarlos desafiando al miedo.

Son audaces ante la adversidad

y pálidos bajo el fuego.

Ellos siempre andan pisándose los talones

en su loca carrera por no ser advertidos.

Frente a la verdad son invisibles

mudos frente al silencio.

Los impostores nunca tienen el mismo rostro

ni usan palabras que los delaten,

emboscados en sus viejas gabardinas

los impostores pasean al acecho bajo la lluvia.

Dicen venir de lejos

pero son siempre del mismo lugar

sus huellas no perduran

sus manos frías cambian de color

cuando alguien las estrecha.

Los impostores habitan el amor

como se habita una casa vacía,

mienten para sobrevivir

y viven con la incertidumbre atada al cuello.

Los impostores nos engañan con su certeza transparente

nos conducen sin tregua ni descanso

al lugar de siempre.

Los impostores somos nosotros

cuando cerramos los ojos

frente al amor que duele.


Uberto Stabile