viernes, 20 de noviembre de 2015

#5. (cosas que hacer durante el tránsito)




 A Noemí, por nombrarme en voz alta.



compartir con manos extrañas un trozo de metal;

memorizar los zapatos de todos los viajeros;

conversar sobre dios con una máquina expendedora;

usar la ventanilla como espejo de tocador;

leer al revés los rótulos de las prohibiciones

(fumar, pulsar el botón en marcha, bajar a las vías, gritar);

medir el tiempo en estaciones y paradas;

intentar adivinar el título de la novela que ella lee;

morir de amor cuando ella aparta un mechón de su rostro;

no volver a consultar el teléfono hasta que… ¿a ver?;

desear con todas tus fuerzas que se vaya la luz;

desear con todas tus fuerzas que nunca se vaya la luz;

comprobar que la cartera aún descansa en tu bolsillo;

intentar mantener el equilibrio sin agarrarte;

salvar el mundo recitando los Justos de Borges;

buscar sobresaltos en la oscuridad del túnel;

imaginar un battle royale entre todos los pasajeros;

reconocer una cara, acercarte, hablarle, saberte equivocado;

abandonarte a la sucia nostalgia de haberla perdido;

pasarte de tu parada con empeño y convicción;

desesperarte al comprobar, en los carteles y los planos,

que ninguna estación se llama Ítaca.


David Yeste