lunes, 9 de noviembre de 2015

CADA MADRUGADA



Cada madrugada

tu sombra se sienta conmigo

a compartir unos cigarros

y a tomar aquellos cafés, copas o vinos.

Cada madrugada

durante segundos tomas forma

casi tangible ante mí

para evaporarte cuando mis manos

se acercan a acariciarte.

Cada madrugada

te tornas en compañera inseparable

de mis sueños leales,

y la cómplice a la que leía poemas

aguardando mi voz de manera inquebrantable.

Cada madrugada

comprendo más

que aquí ya no soy nada,

sólo un trozo de fuego incomprendido

al que tú comprendías como nadie.



Cada madrugada

no me canso de repetir

que esta noche, me olvidé de olvidarte.


José Lobo