martes, 2 de febrero de 2016

MODOS



El indicativo es una barrera a otras verdades,

un arca con candado al dolor,

miserias que no se dudan,

decires amplios que no tiemblan,

andares seguros en terrenos neutros,

futuro planeado a escuadra,

pasado inamovible e incuestionable,

presente que nada en la monotonía

de una conjugación aburrida.


Así como el indicativo me repele,

como me angustia la perfección,

como limita el tiempo,

como anula el deseo,

así me mudo el modo, 

me cuelgo de la hipótesis, la posibilidad,

la falta de certeza

y me declaro subjuntiva.


María Ramos