sábado, 27 de febrero de 2016

Un murmullo se internó en tus caderas...



Un murmullo se internó en tus caderas,

buscando el calor perdido.

Haciendo vibrar como una sinfonía eterna y duradera

el ruido perdido y acompasado de tus movimientos.

Aire atravesando el bosque,

aullidos humanos mezclados con la urbe.

Tus válvulas escupiendo vapor,

forzadas en un movimiento rápido.

Cepo agarrado fuertemente a tu piel,

para no soltar la presa ya cansada y agonizante.



Roberto Vivas Sanz