jueves, 4 de febrero de 2016

MUÑECA DE TRAPO



Muñeca de trapo con el vestido deshilachado

que cambian de sitio no por adorno

más por estorbo.

El pelo enredado y maltrecho,

pero aún con los colores marchitados,

feliz la sonrisa y los ojos irisados.

Deslucidas las rosetas de la cara,

borrosas las flores del vestido.


Hoy me sentaron en un sillón

de un cuarto de invitados.

Ayer en una cama sin noche

sobre un almohadón emplumado.

Respiro el tiempo, el polvo, el olvido,

los sin-abrazos y la soledad sobre el colchón.


Hubo un tiempo…

Hay un ahora inexistente,

un flotar en el silencio agónico e incierto

ya sin juegos,

un desplome articulatorio en todo el esqueleto,

un vivir hipnotizada de abandono y tedio.

Me queda un escalón hacia lo inservible,

un paso a la basura,

un pequeño esfuerzo para que me lancen

a la nebulosa de los objetos pasados y nulos.


María Ramos