lunes, 1 de febrero de 2016

Mr. TAYLOR



Aquel
recuerda
mi existencia
casual.
Ése
incuba el ego
y somete mi cuello
a su collar.
Éste
del amor hace
su bandera
sin permiso.
Alguien nuevo
roba tiempos
perdidos.


Debí escribir
con rotring negro
los estigmas de Fémen
en mi cuerpo.
Saltar
la verja de cuchillas
que vuestro mundo impuso
en nuestro nacimiento.
Debí
quemar la iglesia
para dar luz
a mis poemas.
Tirar al mar
los cuentos de princesas
que el océano
engullera en una ola.
Delimitar
mi sombra con alfileres.
Proteger
a espada el pensamiento.
Blindar
a hierro el corazón.
Plantar
cipreses entre el aire y mi piel.

NO TE DEBO LA VIDA, MR. TAYLOR


No
me
diseñes
un traje de exigente
y
me
lapides
dentro.


María Ramos