sábado, 20 de septiembre de 2014

A LOS OJOS (MADRID)




La gente en Madrid ha comenzado

a mirarse a la cara.

Lo noto porque vengo de una región

en donde no hacerlo

es una falta de respeto comparable

a defender a cualquier banco

en cualquier barrio de familias desahuciadas.



La gente ha comenzado a mirarse

como entendiendo que es un riesgo

asumible en los tiempos que corren,

que hacerlo no implica un descenso

en la confianza de los mercados

o una pérdida momentánea del concepto

madrileño de gran ciudad.



Vengo de una región en la que mirarse

a los ojos es como bañarse desnudo

en una playa acosada por planes urbanísticos,

como besar sin compromiso unos labios

que seguirán su camino con nuestra escarcha

impregnada en su dermis.



Vengo del extrarradio a cualquier epicentro,

y todas las miradas que se lanzan al vacío

guardan en su interior una semilla

que habrá de florecer en cualquier playa.



No importa que aquí las riberas estén secas

y que su agua sea sólo un hilo negro

de buitres destripando el progreso.

La gente en Madrid ha comenzado a mirarse

a la cara y yo, lo siento.



Alberto Caride